Estaba hundida. Estaba perdida, no sabía dónde ni cómo llegar a mi. Estaba perdida en mis propios sueños, entre todas esas cosas que quería hacer y por una cosa u otra no pude. Estaba perdida en recuerdos. Me veía incapaz de seguir, de luchar, no sabía cómo afrontar las situaciones.
Y tuvo que venir alguien a sentarme y decirme "mira chiquita, nada es fácil en esta vida y si lo es no valdrá la pena, no sabrás la satisfacción de la autosuperación" fue ahí cuando aprendí que no importa cuánto cueste sino cuánto sacrificio y esfuerzo le eches. Sé que no todo querer es poder, y que hay veces que hay cosas que no dependen de uno mismo, pero también olvidé que querer sin hacer claramente no va a ser poder, que la suerte puede ayudar pero que no hay nada que valga más que creer en uno mismo y dedicarte en cuerpo y alma a lo que quieres. Que muchas veces necesitas un golpe de realidad, que te diga "pues no, no será fácil y el camino hacia aquello va a ser muy duro, en muchas ocasiones vas a dejar de creer en ti, tampoco te entenderán y posiblemente pienses en dejarlo 3 veces al día, pero cuando lo consigas la satisfacción que vas a conseguir no te la va a quitar nadie" y así es, nos enseñan a soñar, nos enseñan pero nos van matando las ganas de realizarlo poco a poco, el sistema nos hace limitar nuestras capacidades, los valores nos hacen pisar al de al lado para desmotivarlo y esas eso como una ventaja competitiva con respecto a otros. Pero me quedo con esa frase que leí en el cartel de esa habitación hoy "el entrenamiento ha sido muy difícil, pero todas y cada una de esas lágrimas no han sido en vano y me han servido para estar donde estoy hoy" y aquella que dice "si puedes soñarlo, puedes hacerlo" me quedo con eso de que tengo que confiar más en mi, me quedo con que tengo que darle importancia a aquellas cosas que la tienen y que para conseguir estas duras metas que me estoy proponiendo tengo que dedicarme en cuerpo y alma,

