lunes, 26 de diciembre de 2016

memories........

Hay amores que matan, amores que mueren y amores que marcan un antes y un después. 

Hay amores tan grande que son incompatibles, que quieren tanto que no lo hacen bien y que abarcan tanto que no dejan lugar al amor propio, que vuelven suyo todo lo que tocan y son exactamente los que matan, los que mueren y los que marcan un antes y un después.

En primer lugar antes y se dice antes, porque anteriormente a ellos jamás pensaba que sucedería aquello. o al menos no pensabas que tuviese esa intensidad, esa repercusión en tu vida. Todos hablamos de amor como si fuésemos expertos pero lo cierto es que no sabemos que es hasta que llega, hasta que ese amor invade tu cuerpo, tu mente y todo tu ser y normalmente tras esto viene el porrazo de tu vida. 
Con este amor sientes cada beso, cada abrazo, caricia o cualesquiera que sea el mínimo detalle proveniente de esa persona como si fuese algo así como lo más estimulante que posiblemente hayamos sentido en nuestra vida. Realmente hasta que no te invade completamente desafiando tus principios y tus finales, desafiando tus leyes y a ti misma. 
En fin, que no te los esperas, que no te lo imaginas, pero llegan. Pocos de éstos son los que se quedan, es decir, los que maduran, se consolidan y aguantan y perduran, los que sobre la misma recaen los títulos de amor de tu vida y primer amor, éstos últimos, suelen ser amores amor de ese momento, a diferencia del amor de tu vida que es aquel que vive y convive como su nombre indica, a lo  largo de tu vida.
En segundo lugar, el después... ay después de él, que voy a decir de esto. Digamos que justamente es aquí donde me encuentro, justo es cuando llega eso que jamás pensabas que llegaría, cuando llega ese final, cuando avanzas y pasa. No es que deje de importar, pero sí deja de doler, deja de hacer eco. No es que se olvide, sino que aprendes a vivir con el recuerdo, a dejar ir, aprendes a querer y quererte, a disfrutar el momento, dejando de darle importancias al antes inclusive a lo que vendrá, únicamente vives y disfrutas lo que está, lo que hay, lo que te rodea.
El después es cuando estás en paz, cuando perdonas y te perdonas y tras ésto rescatas lo bueno y dejas volar lo malo y es justo ahí cuando maduras, cuando buscas cosas que te aporten, que te complementen, que potencien lo que somos que sumen alegrías y experiencias y que resten penas, que resten complicaciones, que sea tan fácil como respirar y que fluya como el aire mismo. Es aquí donde una vez que has llegado a tus límites, te demuestras que no los tienes, que realmente eres capaz de conseguir y hacer lo que te propongas, que es mental. De repente aquí te das cuenta que eres más fuerte que nunca y que nada ha sido en vano, que todo golpe ha servido para pulir y desarrollar esa esencia, esa persona que eres y quieres ser. También aprendes a saber lo que te gusta mucho, poco, o no te gusta nada, lo que quieres y lo que no y aunque muchas veces no sepamos el cómo nos hace estar un paso más cerca. Nos hace conocernos, aprender a escucharnos, a querernos y a mimarnos, a protegernos.
Es justamente aquí, en este mismo momento, donde empiezas a ver todo con claridad, cuando estás dispuesta a comerte el mundo y afrontar la vida, cuando decido valorar las pequeñas cosas, como un beso, una caricia, una cena rodeada de los míos como si fuese el último porque me dí cuenta que nada es eterno, que todo viene y va, pero mucho más se va, aprendí que familia no siempre es de sangre, que amigos se pueden convertir en grandes desconocidos y que los amores pueden convertirse en una historia más de las tantas que tendré por contar, que al final de cuentas sólo yo permaneceré conmigo misma y con suerte quizás algún apoyo de los tantos que tendré y perderé por distintas circunstancia. Con total certeza puedo decir que seré yo misma la que superará los baches que tenga la vida, que siempre he podido y podré, que al final siempre mantendré mi esencia.
Lo que sí es cierto, es que todos tenemos ese antes y después de esa persona, algunos mejores, otros peores, algunos de ellos, en ese después conseguirán al amor de sus vidas y otros obtendremos la experiencia de nuestras vidas y ambos casos le estaremos eternamente agradecidos y serán lo mejor que nos podría haber pasado, algunos por aprender juntos y otros por aprender a que perdiendo también se gana y que antes de nosotros no va nada, ni mucho menos nadie, que únicamente caben después.
Gracias experiencia de mi vida.

domingo, 11 de diciembre de 2016

No te culpo por rehacer tu historia, jamás podría ser tan egoísta como tú de volver a remover todo cuando estás en proceso de pasar página, porque jamás te amarraría y te condenaría a una vida de soledad constante a sabiendas que podría, no, no podría. Ahí está tu fallo, en ese egoísmo que te consume por dentro, ese querer tan malo casi como el mío que te hacía volver cuando me veías partir,  por tus adiós que eran hasta luego. Te culpo por ese egoísmo que hacía que me mintieras, pero lo peor es que te mentías a ti mismo. 
Lo cierto es que todo cambió, o quizás no es que cambiase sino que abrimos los ojos y cuando eso pasó nos vimos metidos en una mentira tan grande que nos consumió sin darnos cuenta. Lo cierto es que de golpe y porrazo dejamos de entendernos y cambiamos las ganas por excusas, ambos, Pero tú, concretamente tú, eres el culpable de alargar mi agonía, de despedirte sin terminar haciéndolo del todo. Eres el culpable de no ser franco ni con tus principios, de no enfrentarte a la realidad a tiempo y poniendo mil pretextos que hicieron confundir esos adiós con hasta luegos y que aún sabiendo la realidad me seguiste el juego, ese juego que terminó por matarme por dentro. Tampoco pienso que lo hicieses con maldad, supongo que preferiste una bonita despedida para que no duela tanto, quizás buscaste distorsionar un poco esta jodida realidad a la que nos enfrentábamos para que no me doliese tanto.
Esta noche no te voy a llenar de reproches, no te culpo por tu egoísmo y tu poca sinceridad. Ojalá encuentres en esa historia alguien que sea para ti, alguien que aprenda a llevarte, a darte lo que te mereces y todas esas cosas que yo no pude. Ojalá esta vez no te entre el miedo y aprendas a luchar por lo que quieres, ojalá ella asiente tus valores, esos que van y vienen, Espero que aprendas a valorar las cosas y que las mejores cosas implican esfuerzo, que en ella veas eso que no viste en mi ni en ninguna más, espero que ella sea de las que no se rallan la cabeza, que no tenga dudas, ni miedos o al menos que no te los trasmitas ya que eso te hace huir. De verdad, ojalá sea ella a la que llames casa, a la que quieras volver todas las noches cuando llegues cansado, que sea ella la que te haga que dejes tus mil inseguridades a un lado y te dé la tranquilidad y el amor que te mereces, que te haga sentir en cada poro de tu piel, que te devuelva tu sonrisa, que te haga despeje las ideas y te vuelva cristalino. Quiero que te quedes con ella, que no vuelvas atrás, que nunca, bajo ningún concepto vuelvas a repetir esta historia, quiero que seas feliz.  Quiero que te encuentres, que la encuentres, que juntos encontréis todas esas cosas que una vez buscamos juntos pero que brillaban por su ausencia. Quiero que te quiera menos pero mejor que como te quise yo, quiero que sea de tu talla y que no tenga que hacer constantes modificaciones para encajar, Quiero que no le falles, por favor, no lo hagas, quédate con ella aún cuando te entre miedo de si no es ella, no la dejes, lucha y asume que si da un poco de miedo es porque merece la pena, no seas cobarde, no seas egoísta y dejes que el miedo una vez más te haga huir.
Jamás podría desearte nada malo, al fin y al cabo siempre prometí que te querría y que querría lo mejor, aunque eso implicase dar un paso al costado. Ojalá llegues a sentir tanta alegría como la que me regalaste en tu estancia en mi vida, ojalá llegues a conseguir tus metas pero quieras compartirla con ella, ojalá quieras que sea tu pilar, tu brújula, ojalá sea eso que tanto buscas en una mujer. No te culpo de mi sensación de hoy, entiendo tu mentira piadosa, pero por favor, no vuelvas hacerlo, deja de hacerlo, no cubras tus emociones, ni distorsiones los hechos. Acepta y no ornamentes cuando dejes de querer, como cuando dejaste de quererme y la encontraste a ella, no se lo hagas... No repitas nuestra historia.

No te culpo por tu cobardía, pero espero aceptes que los fracasos te harán más fuerte.
Espero que algún día luches por tu ideales, porque sientas, pero esta vez de verdad.
No mires atrás, ni siquiera para coger impulso, tú puedes.
Espero que dejes de pensar y que aprendas a sentir.
Sobre todo espero que nunca más mientas, ni distorsiones emociones, que dejes de irte cuando notes un poco de presión, déjate querer y que te quiera bien. Haz todo lo que no hemos podido hacer juntos, enséñale cada rincón de ti y que juntos disfrutéis de vuestras metas conjuntas. Quiero que la hagas feliz y que seas feliz por verla sonreír, que te esmeres en ello. 
Quiero que seas feliz, con quien sea, pero feliz.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Soy de estas personas que vive en su mundo, sí en ese donde mis peores miedos son tan diminutos como hormigas, vivo en ese mundo perdida en mis sueños, en aquellos que rozan el borde de la locura, por no decir que son una locura. Soy de estas personas que se enamora de una canción y se imagina mil momentos que podrían suceder con ella de fondo, inclusive soy de aquellas que monta su propio videoclip. Soy de aquellas que se le mete una idea en la cabeza y aunque en lo más profundo de mi ser sepa que no es la más correcta, la defenderé con uñas y dientes, porque sí, porque me gusta luchar por mis ideas, porque me gusta que me rebatan, porque me gusta observar la posibilidad de que haya otras maneras de pensar y ver que hay personas capaces de hacerme reflexionar y poder ampliar mis horizontes, Soy de esas personas que son un nervio de emociones, hablo de ésas mismas que salen tan poco. Soy de esas personas que se entregan poco a poco y pero cuando lo hago me desgasto. De esas que tiene las expectativas tan altas que siempre me parecerá poco, que siempre creeré que es posible dar un poco más, sentir un poco más, hacer un poco más. Maldito inconformismo el mio que muchas ocasiones me hace ir corriendo detrás de las causas perdidas pensando que siempre podré dar un poquito más de mi, que esa idea que se metió en mi cabeza podré defenderla con uñas y dientes y lo hago por eso mismo de que mis sueño de conseguir esa causa roza la locura, por no decir que es una locura. Es una locura porque por más horizontes que amplio sigo sin conseguir la forma, pero, son esas canciones y esos momentos que me imagino que me hacen imaginar mil situaciones hipotéticas, son aquellas las que me hacen pensar de otra manera y me crean una mezcla de emociones que tan poco me salen y que tanto me gusta,
Son esas causas perdidas las que me enamoran, las que me despiertan, las que me dan la vida y esa locura que tanto pido para mantener la cordura, son aquellas que me hacen desafiarme y ampliar mis puntos de vista, que me hacen potenciar mis más y combatir mis menos, son estas cosas las que hacen que me mantenga en mi mundo ficticio donde mis miedos se van haciendo tan diminutos como hormigas,
Son todas estas cosas las que hacen que las causas perdidas dejen de ser tan perdidas y se convierntan en batallas, en mil batallas, que al final me harán pensar que habré perdido esa batalla, pero jamás la guerra, mi guerra, que si te elegí yo sobre mis motivos. Sólo yo,,,
son las cosas pequeñas, son esas como tú que me hacen tan yo.
;