domingo, 23 de octubre de 2016

Me dueles porque te quiero.

Vienes a mi mente así de repente, vienes y te vas. A veces me autoengaño que no te has ido del todo, a veces me consuelo diciendo que esto tan nuestro no se puede acabar como otra simple historia, a veces me autorturo viendo esas fotos, recordando esos besos, o simplemente lo que se sentía estar en tus brazos, a veces apareces en mi mente y sin razón alguna se me escapa esa lágrima que demuestra mi falta de fortaleza sin ti.
Días sueltos me digo "eh, el tiempo lo cura todo" y otros pienso "algún día dejaré de dormir abrazada a la almohada pensando que eres tú", otros simplemente me conciencio de esa realidad, de que no volverás, de que nuestro tira y afloja llegó a su final, que han muerto tus ganas y con eso todo lo que un día consideramos nuestro. Pero me gusta engañarme. 
Siempre me había considerado distinta, me había visto capaz de poder avanzar sin nadie a mi lado, es más adoraba la idea de ser mía y sólo mía, me gustaba ver entrar y salir a la gente de mi vida, bueno, en verdad no me gustaba pero no me dolía, sabía que así funcionaba las cosas, que esto es un ciclo en el que hoy está y mañana quién sabe. Me consideraba una persona fuerte y con escasos sentimientos, sí, antes de ti nadie había conseguido llegar a mi, abrir todas mis puertas, nadie había conseguido quedarse tan en mi como lo hiciste tú. Así era yo, una arrogante, la típica tía que escupía a lo alto y pensaba que nunca me caería, ayy pequeña ilusa que era...recuerdo como me iba comiendo el mundo, como iba desafiando a la vida, hasta que la vida me desafió poniéndote a mi en mi camino. Recuerdo también como esquivaba al amor, me pensaba que nunca me llegaría ese momento, pensaba que siempre mantendría las cosas bajo control, que sabría parar en punto cuando te vuelves una estúpida ñoña, en el que vives en las nubes, en fin, creía que inmune a eso que la gente vivía y me contaba y que por supuesto yo no quería vivir, no es que no haya tenido antes de amores intensos, porque los tuve, pero no nadie fue como tú, siempre he dicho que nunca te vi venir, nunca supe el momento exacto en el que dije "dios, es él" o "joder, me estoy encoñando" creo que fue lo que más me gusto de tu forma de llegada, que no fue predecible, que siempre me diste la caña necesaria para mantener mi atención o más bien mantenerme distraída mientras me enamorabas sin yo saberlo, eres tan único que no te hizo falta nada más que ser tú para adueñarte de mi, para conseguir romper reglas, para romper mi coraza, para llevarte mi corazón donde fuera que fueras. Es pensar en como empezó todo y no poder evitar que se me ponga el bello de punta. A día de hoy me hubiera gustado saber lo que íbamos a ser y lo que podríamos haber sido si no hubiera sido tan yo, tan arrogante, tan egoísta, tan miedosa, me hubiera gustado poder haber mejorado más rápido, tienes razón en eso de que conmigo avanzaste a paso de tortuga y que mis cambios parecían tan a largo plazo que sonaban a promesas absurdas, entiendo que se te acabó la paciencia y las ganas de luchar, que llegó ese punto de inflexión donde tiraste a seguir tú camino. Aún me culpo, culpo a ese exceso orgullo que tuve y digo tuve porque a día de hoy brilla por su ausencia si con respecto a volver a ti asocia, culpo a mi miedo, ese miedo a hacerme daño por jugármela por ti cuando realmente me hacía más daño al reprimir mis ganas y eso hacía que te dañase a ti, culpo a mi inseguridad por verme siempre inferior, por no verme capaz de darte esa estabilidad que necesitabas, culpo a esas malditas pruebas que te ponía día a día para ver si estabas a tan jodidamente enamorado como lo estaba yo que al final acabaron contigo y con tu paciencia, culpo mi indecisión, esa indecisión de no saber si estaba en lugar correcto, si estaba haciendo lo correcto, si realmente era lo que quería aunque en lo más profundo de mi sabia que eras lo que más quería en mi vida y lo sabía porque por ti había roto mis reglas, mis certezas, había cambiado esa soledad tan cómoda por ti, por compartir mis risas, mis lágrimas, mis explosiones, por compartirme contigo, que con el tiempo ya no fue compartirme sino apropiarte de mi, Después de ser tuya, de experimentar lo que era estar en tus brazos, lo que era ver tu sonrisa, lo que era besarte después de un día duro, lo que era sentirme invencible si eras tú el que estaba detrás o al lado, después de experimentar lo que era tu amor, de ver como te entregaste a mi de esa manera tan sincera y tan incondicional, después de saber lo que era querer a una persona, lo que era sentirte completa y tan yo a pesar de que todo mi ser era tuyo, después de todo eso cómo no echarte de menos, cómo no querer volver atrás constantemente, después de todo esto cómo dejar de sentirte, después de aprender lo que es una sonrisa sincera, o lo que lo que es que te duela ver partir a una persona, después de enseñarme que no basta con querer mucho si no quieres bien, después de enseñarme que una relación no es un tira y floja y que uno solo no puede con todo, que cuando la balanza se carga más de un lado que del otro por cojones el otro se da el porrazo de su vida, después de ti no queda nada, después de ti no quiero nada, después de ti no me imagino otra historia, después de ti me perdí...
Te quiero,
Te echo de menos.
Siempre serás mi corazón, siempre serás tú,