Gracias tiempo, gracias destino, gracias vida.
Me creía que siempre estaría inmersa en una burbuja tóxica, que estaría siempre amarrada a algo o más bien alguien, creía que nunca sabría decir no a tiempo o al menos a decirlo sin hacerme daño a mi misma, creía que nunca iba a dejar de machacarme recordándome mis mil y un errores, creía que siempre estaría buscando alguien que me completara, es más creía que no estaba completa, que me había ido para no volver.
Y la verdad es que no. Es verdad que el tiempo ni la distancia hacen el olvido y tampoco aquello de que la esencia de la persona siempre permanece. Aprendí a convivir con mis propios fantasmas, los perdoné, me perdoné a mi misma por el daño que me he y me han causado. Por fin acepté que la vida es aprendizaje constante, es fallar para aprender, para mejorar y hacerte grande y fuerte, es llorar para valorar los momentos de risa,
En varias ocasiones he hablado de que me sentía perdida, que no me sentía yo, que estaba incompleta. Pero me dí cuenta que eran estados emocionales consecuencias de una mala situación sentimental y no exactamente con un tercero sino conmigo misma, estaba en una crisis emocional conmigo misma, me sentía tan defraudada por haber quebrado todos mis principios y haberme comido tantas palabras que no me reconocía o más bien no me quería reconocer. A día de hoy me acepté, acepté que soy totalmente emocional aunque me guste ir de persona emocionalmente inaccesible, acepté a quererme tanto y tan bien que bajo ningún concepto acepto regateos emocionales, bueno en verdad, ahora mismo estoy tan agusto en mi zona de confort, estoy tan agusto conmigo misma que no me quiero compartir.
Le agradezco al tiempo por apartar de mi camino aquellas personas que no hacían más que ponerme la zancadilla, o simplemente aquellas que no me aportaban nada, le agradezco por dejar aquellas tan fundamentales que hacen todo tan fácil como respirar, también agradezco al tiempo por abrirme los ojos.
Todo pasa, todo cambia y lo único que permanece es uno mismo, que nadie ni nada te haga sentirte menos importante, que nadie te de menos valor del que tienes, que nadie pretenda darte menos de lo que mereces. No elijas a nadie porque te complete, porque cada persona es completa en sí misma, elije a quien te complemente.
