martes, 15 de mayo de 2018

Día sexto.

Te sigo buscando y no te encuentro. En mi cabeza siguen mil "y sí..", sigue buscando la forma para volver a tenerte a mi lado, sigues en mi cabeza. No puedo evitar echar la vista atrás y no acordarme de cada beso, cada abrazo, cada te quiero, cada pequeño detalle que ya no existe, me cuesta entender cómo puede cambiar la situación de forma tan brusca, esa fortaleza tuya para cortar de raíz sin intentar luchar por esto, por esto que un día nos hizo volver a creer en el amor y a ser felices. Me cuesta mucho dejarte ir, cuando dentro de mi lo único que deseo es que volvamos a ser uno, que volvamos a disfrutar de cada día por tenernos, que sigamos aprendiendo y comprendiendo pero juntos, que sigamos forjando nuestras metas teniendo en cuenta ese futuro común del que tantas veces hemos hablado.
En definitiva...te sigo buscando.

domingo, 13 de mayo de 2018

Día cuarto.

Hoy duele, hoy me he puesto a mirar atrás y va a ser más complejo de lo que pensaba. Hoy me he sentado en ese sofá donde estuvimos echándonos unas cervezas, donde empezó todo, mientras el tiempo pasaba yo me quedé ahí, me quedé perpleja e  inmersa en ese momento. Hoy me puse a pensar en todo lo que fuimos viviendo después de aquello y no puedo evitar que se me encoja en corazón y es que lo dejé tan descubierto a ti que ya siento que ni es mio. 
En este tiempo he ido llenándome de cosas de ti, como si hubiésemos llegado a ser uno y es que extraño tanto esa parte de mi que eres tú que siento que contigo se ha ido esa confianza y esa seguridad que me regalabas.
Realmente no era consciente de todo lo que has cambiado en mi, conseguiste sacarme mis miedos, mis complejos, mis fantasmas y lo cambiaste todo pero me volvió a invadir esa parte que creía haber dejado de lado y que me hizo perderte. 
Te metí en mi caos, a sabiendas de que quizás eso te espantaba y saqué esa parte de mi que tanto me avergonzaba, no quería que la amases pero quizás sí pensaba que conseguiríamos volver a dejarla mermada dentro de mi como ya lo hiciste una vez, pensaba que juntos podríamos echarle cara a lo que fuera y que íbamos a crecer y mejorar juntos. No podría culparte por no aguantarla, la mayoría de las veces, ni yo misma me aguanto, sería absurdo decepcionarme por no saber cómo llevarlo cuando ni yo sé cómo tirar de mi cuando sale esta fase. Me siento completamente desorientada y desprotegida desde que no estás aquí, me siento vulnerable, como que todo pesa más, como que los días son más largos, en definitiva me siento con ganas de que vuelvas y me abraces otra vez, con ganas mirarte a los ojos y decirte te quiero, en definitiva, no sabes lo que te echo de menos.

viernes, 27 de octubre de 2017

Un día despiertas y vez como todo ha acabado, el dolor se ha ido. Digamos que tras un largo periodo llego la calma, por fin vuelves a sonreír de verdad, por fin has derribado todos esos muros que te encerraban en ti misma, hoy eres más tú que nunca, hoy eres fuerte, eres amor y coraje. 

Has crecido con todos esos tropiezos, estás llena de cicatrices que narran historias que siempre estarán y formarán parte de ti. Sé que te ha costado llegar hasta aquí y que mirar atrás nunca fue fácil, que estabas rota, tan rota que la idea de reconstruirte era la mayor utopía de las muchas que rondan por esa cabeza loca, sé que te arrebataron esa niña que llevabas dentro, que te perdiste, pero todo acabó, el dolor se ha ido. Has sido una guerrera digna de ver y sólo tú lo sabes, nadie sabe lo duro que es llevar tus zapatos, nadie sabe todo eso que llevas por dentro y callas. A día de hoy sigues siendo un misterio, siempre te has caracterizado por sentimientos puros y contradictorios que te hacen estar en constante pelea, te has caracterizado por ser tan egoísta que no has dejado que nadie haya llegado a lo más profundo de ti, nunca has querido dar lo mejor de ti, eres algo tan valioso que posiblemente nadie haya tenido la capacidad de entenderte y de cuidarte como te mereces. Eres algo tan insólito que da miedo tener, da miedo no estar a la altura. A día de hoy estoy muy orgullosa de ti, has aprendido a luchar por lo que quieres, has aprendido a perdonar y sobretodo a perdonarte, has llegado a quererte y a valorarte tanto que sé que jamás volverás aceptar regateos emocionales y mucho menos que alguien te dé menos de lo que te mereces, porque sabes lo que quieres, porque te quieres, porque no vas a permitir que vuelvan acabar con tu sonrisa, ni que te corten las alas, no volverás a dejar que te impidan alzar vuelo para conseguir todo aquello que sueñas y que lo conseguirás porque has aprendido a luchar, a saborear las derrotas, has aprendido a coger impulso, porque ahora eres fuerte, en realidad siempre lo has sido sólo que no lo sabias o al menos no te lo creías pero hoy sabes que eres y puedes ser y hacer lo que quieras.

domingo, 5 de marzo de 2017

A fin de cuentas.


Hacía tiempo que quería volver a escribir, que quería volver a sentarme yo conmigo misma y expresar mis sentimientos o mis ideas, pero no sabía no cómo, ni por dónde empezar, he estado un poco sin rumbo y bueno no es que ahora tenga las ideas mucho más sólidas, pero hoy es uno de esos domingos que me encanta sentarme y ponerme a escribir. 
Son días como hoy que hago un balance de mi situación actual ponderando todos mis aciertos y mis errores y bueno digamos que soy bastante propensa a tropezar, a equivocarme, pero también he encontrado aciertos en todos esos errores. Y sí digo acierto, no como forma de evadir mi responsabilidad, ni como justificación, porque sí, a lo largo de este tiempo he cometido muchas meteduras de patas, pero siempre lo he hecho porque he querido, por mantenerme fiel a mis ideas, porque pensaba que de no ser así me estaba fallando a mi misma, puede que muchas de las veces no haya elegido la mejor opción, o simplemente no haya mantenido las formas pero al final, he hecho lo que consideraba que debía de hacer. 
A lo largo de estos 21 años, bueno a días de llegar a ellos, he conocido a una multitud de personas con las cuáles he vivido momentos que tan sólo podría haber vivido con esas personas, porque cada persona ha sido única y ha incidido en mi vida de la manera que sólo ella podría haberlo hecho. Está de más decir que de esa multitud la mayoría de las personas han ido desapareciendo, ya sea por mi culpa, por la suya, o porque la vida ha hecho que así deba de ser, la cosa es que ya no están. De todas esas personas, posiblemente la mayoría ni se acuerde de mi nombre, mientras que yo como ser asquerosamente emocional que soy soy de las que tienden acordarse de cada mínimo detalle, de cada cosa que me ha aportado y de todas las cosas que he aprendido, que para bien o para mal me han hecho llegar a ser lo que soy y a estar donde estoy.
En estos 21 años, que estoy a punto de cumplir, me he convertido en un tía con unas ideas inamovibles, con unos principios que aunque en ciertas ocasiones a veces no los mantuve como lo primero, pienso volver a tenerlo ante todo y todos. Hablo de principios e ideas, porque en la sociedad en la que estamos tendemos a soltar mierda por la boca constantemente y a olvidarlo al día siguiente y en los mejores casos en unos pocos meses. Sí, tendemos hablar antes de la cuenta, a juzgar sin saber, a querer quedar por encima, a echarle el muerto hablando mal y pronto a otros, cuando la realidad es que ni el bueno es tan bueno, ni el malo es tan malo, tendemos a tirar la toalla y a conformarnos con lo que viene, en vez de salir a luchar por lo que realmente nos merecemos, tendemos a creernos revolucionarios cuando somos unos borricos más con las mismas ideas sólo que de forma distinta y bueno puede que en el fondo yo también sea una del rebaño más aunque me niegue y no quiera creerlo. Pero como balance final, me he convertido en una persona firme y clara, que no va a dejar de luchar día tras día por aquello que quiere conseguir, que no va a dejar de expresar sus ideas por no ser una quejica desconforme, que no voy a dejar que se sus palabras digan más que sus actos. Por que al final de cuentas, actuando las cosas se dicen solas, porque al final estar en paz con uno mismo es lo importante, mantenerse firme porque al final del día cuando te acuestes te tienes que sentir feliz, un paso más cerca de estar donde quieres y debes estar, porque al final del día te remontes atrás y veas cómo has aprendido de todas tus caídas y que ahí sigues, porque al final del día no te des cuenta que te has tenido que tragar tus palabras y te des cuenta de que no tienes nada, porque nadie es indispensable pero te aseguro que sin ti estas perdido y que no hay mayor decepción que fallarte a ti mismo por cobardía o por el motivo que sea, pero al final del día o a medias de una tarde de domingo como hoy estés contenta y orgullosa de todos tus pasos, de haber mantenido lo verdadero, aquello que sigue creciendo y haciéndose más fuerte y haber perdido aquellas que sólo te consumían por dentro que te restaban, por lo que a día de hoy sí esas personas o esas cosas no están recuerda que hay restas que suman y que ganar una guerra no siempre te pondrá en el lugar donde quieras estar y que a final de cuentas lo único importante es que te sientas en paz contigo mismo.

lunes, 2 de enero de 2017


Llegas a valorar tanto la soledad, que te planteas si algún día volverás a estar preparada para abandonar esta zona de confort que este estado te aporta, donde entras y sales cuando quieres, cuando todo depende únicamente de ti.
Te vuelve egoísta y exigente, te hace sentirte tan independiente que no estás dispuesta a perder esta tranquilidad por cualquiera, exiges mucho. Digamos que ya no quieres que cualquiera sea el protagonista de tu historia, ya no quieres amores mediocres, no quieres lo típico, lo de siempre.
Quieres alguien hecho a tu medida, que no haga falta forzar, ni pensar, que sea apoyo, que sea más. Quieres compenetración, que te lea la mirada, que te desnude el alma, que conozca hasta ese defecto más horroroso de ti y aún así siga apostando por ti.
Quieres perderte en charlas con miles de tontería pero que para nosotros sean únicas porque son nuestras, porque es ese tiempo que compartimos juntos, donde estás frente a frente y piensas la suerte que has tenido de encontrarte con alguien así. 
Pero claro, analizas. Y observas. Y ves como millones de parejas viven amores ficticios, ves como muchos hacen "sacrificios" por continuar juntos, ves que los valores que tú buscas ya no son la orden del día, ves como los índices de divorcios son cada vez más altos, como a la primera de cambio se abandona y si te he visto no me acuerdo, ves la facilidad de volver a empezar y de ese "borrón y cuenta nueva" y no entiendes nada. No te identificas, no encuentras ese estilo de amor que quieres,
Tampoco es que nadie se pare a mirar lo que hay en ti y no digo esa cara bonita y ese cuerpo sorprenderte, hablo de tus sueños, de tus miedos, de todas tus absurdas teorías y el por qué de ellas, que analice tus distintas caras, que disfrute contigo de ti, que sea cómplice, que sienta que contigo está seguro, que tú quieres ser su hogar, que quieres protegerlo de las trampas que le pone la vida y que lo sepa porque conoce cada detalle de ti y sabe que desde que te conoció todo su ser tiene ese algo de ti que te hace tan especial, alguien que se quede en pleno berrinche, que sepa que quieres ser una niña a pesar de ser una gran mujer, que se pare a mirar lo frágil que eres por dentro y aún así con la valentía que peleas todas tus batallas, que sepa que tu vida no es tan bonita ni fácil como parece pero que él está aquí para que todo vaya un poco mejor, para que olvides una décima de segundo todo en sus brazos, en fin, que te mire.
Te cansas de ir de flor en flor y de toparte con esa clase de amores que dan besos vacíos y abrazos que te hacen sentir fría y es ahí cuando decides apostar por ti y por tu soledad, por esa soledad donde tú misma te aportas todo lo que necesitas, donde te miras y dices "eres maravillosa, vamos a salir de esta como siempre lo hemos hecho".
Nunca, bajo ningún concepto dejes de apostar por ti.
Al final de cada historia, serás la única que estará ahí.
Valora tus momentos de soledad para saber apreciar la buena compañía.
Y siempre, siempre sé selectiva.
Quiérete siempre siempre y deja todo fluir, todo pasar.
que si algo tiene que pasar pasará y será ahí y sólo ahí cuando te des cuenta de porque sí, porque no y porque el tiempo es tan sabio y hace de las suyas...
De mientras nunca te olvides sonreír y mantenerte firme.
No aceptes regateos emocionales y que nadie te de menos de lo que te mereces.

lunes, 26 de diciembre de 2016

memories........

Hay amores que matan, amores que mueren y amores que marcan un antes y un después. 

Hay amores tan grande que son incompatibles, que quieren tanto que no lo hacen bien y que abarcan tanto que no dejan lugar al amor propio, que vuelven suyo todo lo que tocan y son exactamente los que matan, los que mueren y los que marcan un antes y un después.

En primer lugar antes y se dice antes, porque anteriormente a ellos jamás pensaba que sucedería aquello. o al menos no pensabas que tuviese esa intensidad, esa repercusión en tu vida. Todos hablamos de amor como si fuésemos expertos pero lo cierto es que no sabemos que es hasta que llega, hasta que ese amor invade tu cuerpo, tu mente y todo tu ser y normalmente tras esto viene el porrazo de tu vida. 
Con este amor sientes cada beso, cada abrazo, caricia o cualesquiera que sea el mínimo detalle proveniente de esa persona como si fuese algo así como lo más estimulante que posiblemente hayamos sentido en nuestra vida. Realmente hasta que no te invade completamente desafiando tus principios y tus finales, desafiando tus leyes y a ti misma. 
En fin, que no te los esperas, que no te lo imaginas, pero llegan. Pocos de éstos son los que se quedan, es decir, los que maduran, se consolidan y aguantan y perduran, los que sobre la misma recaen los títulos de amor de tu vida y primer amor, éstos últimos, suelen ser amores amor de ese momento, a diferencia del amor de tu vida que es aquel que vive y convive como su nombre indica, a lo  largo de tu vida.
En segundo lugar, el después... ay después de él, que voy a decir de esto. Digamos que justamente es aquí donde me encuentro, justo es cuando llega eso que jamás pensabas que llegaría, cuando llega ese final, cuando avanzas y pasa. No es que deje de importar, pero sí deja de doler, deja de hacer eco. No es que se olvide, sino que aprendes a vivir con el recuerdo, a dejar ir, aprendes a querer y quererte, a disfrutar el momento, dejando de darle importancias al antes inclusive a lo que vendrá, únicamente vives y disfrutas lo que está, lo que hay, lo que te rodea.
El después es cuando estás en paz, cuando perdonas y te perdonas y tras ésto rescatas lo bueno y dejas volar lo malo y es justo ahí cuando maduras, cuando buscas cosas que te aporten, que te complementen, que potencien lo que somos que sumen alegrías y experiencias y que resten penas, que resten complicaciones, que sea tan fácil como respirar y que fluya como el aire mismo. Es aquí donde una vez que has llegado a tus límites, te demuestras que no los tienes, que realmente eres capaz de conseguir y hacer lo que te propongas, que es mental. De repente aquí te das cuenta que eres más fuerte que nunca y que nada ha sido en vano, que todo golpe ha servido para pulir y desarrollar esa esencia, esa persona que eres y quieres ser. También aprendes a saber lo que te gusta mucho, poco, o no te gusta nada, lo que quieres y lo que no y aunque muchas veces no sepamos el cómo nos hace estar un paso más cerca. Nos hace conocernos, aprender a escucharnos, a querernos y a mimarnos, a protegernos.
Es justamente aquí, en este mismo momento, donde empiezas a ver todo con claridad, cuando estás dispuesta a comerte el mundo y afrontar la vida, cuando decido valorar las pequeñas cosas, como un beso, una caricia, una cena rodeada de los míos como si fuese el último porque me dí cuenta que nada es eterno, que todo viene y va, pero mucho más se va, aprendí que familia no siempre es de sangre, que amigos se pueden convertir en grandes desconocidos y que los amores pueden convertirse en una historia más de las tantas que tendré por contar, que al final de cuentas sólo yo permaneceré conmigo misma y con suerte quizás algún apoyo de los tantos que tendré y perderé por distintas circunstancia. Con total certeza puedo decir que seré yo misma la que superará los baches que tenga la vida, que siempre he podido y podré, que al final siempre mantendré mi esencia.
Lo que sí es cierto, es que todos tenemos ese antes y después de esa persona, algunos mejores, otros peores, algunos de ellos, en ese después conseguirán al amor de sus vidas y otros obtendremos la experiencia de nuestras vidas y ambos casos le estaremos eternamente agradecidos y serán lo mejor que nos podría haber pasado, algunos por aprender juntos y otros por aprender a que perdiendo también se gana y que antes de nosotros no va nada, ni mucho menos nadie, que únicamente caben después.
Gracias experiencia de mi vida.