Hay amores que matan, amores que mueren y amores que marcan un antes y un después.
Hay amores tan grande que son incompatibles, que quieren tanto que no lo hacen bien y que abarcan tanto que no dejan lugar al amor propio, que vuelven suyo todo lo que tocan y son exactamente los que matan, los que mueren y los que marcan un antes y un después.
En primer lugar antes y se dice antes, porque anteriormente a ellos jamás pensaba que sucedería aquello. o al menos no pensabas que tuviese esa intensidad, esa repercusión en tu vida. Todos hablamos de amor como si fuésemos expertos pero lo cierto es que no sabemos que es hasta que llega, hasta que ese amor invade tu cuerpo, tu mente y todo tu ser y normalmente tras esto viene el porrazo de tu vida.
Con este amor sientes cada beso, cada abrazo, caricia o cualesquiera que sea el mínimo detalle proveniente de esa persona como si fuese algo así como lo más estimulante que posiblemente hayamos sentido en nuestra vida. Realmente hasta que no te invade completamente desafiando tus principios y tus finales, desafiando tus leyes y a ti misma.
En fin, que no te los esperas, que no te lo imaginas, pero llegan. Pocos de éstos son los que se quedan, es decir, los que maduran, se consolidan y aguantan y perduran, los que sobre la misma recaen los títulos de amor de tu vida y primer amor, éstos últimos, suelen ser amores amor de ese momento, a diferencia del amor de tu vida que es aquel que vive y convive como su nombre indica, a lo largo de tu vida.
En segundo lugar, el después... ay después de él, que voy a decir de esto. Digamos que justamente es aquí donde me encuentro, justo es cuando llega eso que jamás pensabas que llegaría, cuando llega ese final, cuando avanzas y pasa. No es que deje de importar, pero sí deja de doler, deja de hacer eco. No es que se olvide, sino que aprendes a vivir con el recuerdo, a dejar ir, aprendes a querer y quererte, a disfrutar el momento, dejando de darle importancias al antes inclusive a lo que vendrá, únicamente vives y disfrutas lo que está, lo que hay, lo que te rodea.
El después es cuando estás en paz, cuando perdonas y te perdonas y tras ésto rescatas lo bueno y dejas volar lo malo y es justo ahí cuando maduras, cuando buscas cosas que te aporten, que te complementen, que potencien lo que somos que sumen alegrías y experiencias y que resten penas, que resten complicaciones, que sea tan fácil como respirar y que fluya como el aire mismo. Es aquí donde una vez que has llegado a tus límites, te demuestras que no los tienes, que realmente eres capaz de conseguir y hacer lo que te propongas, que es mental. De repente aquí te das cuenta que eres más fuerte que nunca y que nada ha sido en vano, que todo golpe ha servido para pulir y desarrollar esa esencia, esa persona que eres y quieres ser. También aprendes a saber lo que te gusta mucho, poco, o no te gusta nada, lo que quieres y lo que no y aunque muchas veces no sepamos el cómo nos hace estar un paso más cerca. Nos hace conocernos, aprender a escucharnos, a querernos y a mimarnos, a protegernos.
Es justamente aquí, en este mismo momento, donde empiezas a ver todo con claridad, cuando estás dispuesta a comerte el mundo y afrontar la vida, cuando decido valorar las pequeñas cosas, como un beso, una caricia, una cena rodeada de los míos como si fuese el último porque me dí cuenta que nada es eterno, que todo viene y va, pero mucho más se va, aprendí que familia no siempre es de sangre, que amigos se pueden convertir en grandes desconocidos y que los amores pueden convertirse en una historia más de las tantas que tendré por contar, que al final de cuentas sólo yo permaneceré conmigo misma y con suerte quizás algún apoyo de los tantos que tendré y perderé por distintas circunstancia. Con total certeza puedo decir que seré yo misma la que superará los baches que tenga la vida, que siempre he podido y podré, que al final siempre mantendré mi esencia.
Lo que sí es cierto, es que todos tenemos ese antes y después de esa persona, algunos mejores, otros peores, algunos de ellos, en ese después conseguirán al amor de sus vidas y otros obtendremos la experiencia de nuestras vidas y ambos casos le estaremos eternamente agradecidos y serán lo mejor que nos podría haber pasado, algunos por aprender juntos y otros por aprender a que perdiendo también se gana y que antes de nosotros no va nada, ni mucho menos nadie, que únicamente caben después.
Gracias experiencia de mi vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario