lunes, 27 de junio de 2016

por llegar y no irse más...

Y llegó él. 
Llegó para llevárselo todo a su paso.
Llegó para llevarme al mismísimo cielo si él quiere, o puede hacerme pasar un completo infierno si lo retas.
Llegó para hacer de sus brazos mi hogar, para hacer de mi ser su ser. 
Llegó para demostrarme que el amor no se busca, simplemente llega.
Llegó para enseñarme que lo que no se cuida y se valora se pierde, para enseñarme que cuando algo se rompe jamás volverá a ser igual, que quedarán cicatrices.
Tuvo que llegar para enseñarme lo que es querer, para aprender a querer de verdad. Aún recuerdo cómo llegó, cómo cambió mi vida. Siempre he pensado que llegó en el momento justo, sí, en la peor etapa, en aquella donde todo estaba patas arriba, donde estaba perdida, llegaste para salvarme, por eso siempre te consideraré un milagro. Pero como todos los milagros son fugaces... Tardé mucho en sanarme, en salvarme, de hecho creo que aún sigo intentando querer sin hacer daño, sigo intentando tocar sin hacer daño, sigo intentando decir como me siento sin que se me traben las palabras o simplemente encontrando las palabras, sigo intentando querer bien y no tan a mi manera que aunque sea incondicional resulta un tanto dolorosa. Aún no te has ido, pero ya te siento lejos y ya te estoy echando de menos amor mio. 
Me auto-intento convencer de que todo dura el tiempo justo para cumplir su misión en la vida de las demás y que tu misión de salvarme ya acabó, pero nunca me sentí tan protegida en unos brazos, nunca sentí que entre tus brazos no me falta nada, que después de ti no quiero ningún milagro más que fuiste mi mayor descubrimiento, nunca me sentí que aunque a veces duela el besarte, el estar contigo ya me compensa más que cualquier otra cosa en el mundo, que no habría persona, ni lugar en el mundo en el que me sintiera tan yo que contigo.
Gracias por llegar, gracias por permanecer, gracias por intentarlo siempre, por ser apoyo, por quererme cuando nadie sabia hacerlo ni siquiera yo misma. Gracias por salvarme en todos los sentidos que un hombre puede salvar a una mujer. Gracias por todos los momentos que hemos vivido y los que nos quedan de mientras, 
Espero poder llegar a tiempo, espero llegar a ser algún día lo que te mereces.
Gracias por ser tú aquel que llegó y que a pesar de que las cosas se pongan chungas permanecer.
Gracias.

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